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¿Limpiarías lavabos a cambio de WiFi?

¿Limpiarías lavabos a cambio de WiFi?

La compañía Purple, que ofrece acceso WiFi gratuito en ciertos locales del Reino Unido, añadió una cláusula a las condiciones de aceptación del servicio en la que establecía que el uso de la conexión implicaba el compromiso del usuario a prestar 1000 horas de trabajo comunitario en tareas como limpiar los lavabos en festivales musicales, abrazar gatos y perros callejeros o pintar conchas de caracol para alegrarles la vida.  22000 usuarios aceptaron estas condiciones de uso. Naturalmente, todo fue parte de una campaña de concienciación hacia los consumidores -y más suave que la de F-Secure en 2014 que obligaba a entregar el primer hijo nacido-. Purple (como hizo F-Secure en su día) anunció que no hará cumplir esta cláusula, pero dio un toque de atención sobre ese texto que simplemente se acepta sin leer y que se conoce como EULA (End-user License Agreement).

¿Por qué no se leen las condiciones de uso de un producto digital? ¿Acaso leemos -y comprendemos- los contratos de seguros, alquileres o hipotecas? La experiencia reciente nos indica que no. En el mundo digital, además, todo es inmediato y queremos el disfrute de un producto o servicio al instante, dando por supuesto que el acuerdo de licencia es solo un formalismo y que, si encima es gratis, no supone una pérdida importante. El EULA es un texto habitualmente farragoso y que, en la práctica, impediría el uso de nuestros teléfonos móviles, ordenadores o consolas si, como el periodista de The Guardian Alex Hern, tuviéramos que leer absolutamente todos los textos de aceptación de licencias.

Algunos llegan a contener -sin ser parte de ninguna campaña de advertencia- cláusulas ridículas: iTunes prohíbe diseñar o producir armas nucleares, químicas, o biológicas y el juego Assassin’s Creed invita a saquear y empuñar docenas de armas mientras su EULA compromete al usuario a no utilizar material violento o contrario a la moral. Sin embargo, estos acuerdos pueden ocultar aspectos no tan absurdos. Sony puede anular el funcionamiento de tu Play Station y convertirla en un pisapapeles si contradices sus normas, como usar software no autorizado. Facebook se reserva el derecho de suspender tu cuenta si proporcionas información personal falsa. Algunos proveedores de software no se responsabilizan de los daños causados por un producto defectuoso o, en ocasiones, obligan al consumidor a aceptar servicios no solicitados o a instalar programas adicionales innecesarios.

Ha aparecido, incluso, un software (EULAlyzer) para detectar ciertos tipos de cláusulas abusivas como publicidad no solicitada, rastreo de datos o instalación de software adicional. Naturalmente, las condiciones de EULAlyzer deben ser previamente leídas de forma manual si queremos hacer uso de la aplicación. Al final, nada de eso es muy importante, pues la mayoría de EULAs incluyen una primera cláusula donde se estipula que cualquier modificación de la misma puede producirse y entrar en vigor sin previo aviso al usuario y que la continuación del uso del producto implica la aceptación de las nuevas condiciones.

Han aparecido voces que apuntan a la paralegalidad de estos acuerdos, basándose en la no existencia de una negociación y la inclusión, en ocasiones, de condiciones contrarias a lo que se considera costumbre o directamente ilegales. La Asociación Europea de Consumidores (BEUC) insta a una simplificación de estos textos que incluyan una lista no exhaustiva de los términos que se presuman injustos. Veremos si la UE toma medidas al respecto. Mientras tanto, sigue como hasta ahora y confía en no tener que limpiar los lavabos.