Creativialab | Don’t feed the troll: una historia sobre el primer protocolo de respuesta en RRSS
Somos un grupo de personas, cada una especializada en un área diferente, pero con una visión global común. Simplemente logramos imaginar con contenido.
Creativialab, marketing, Barcelona, valores, creatividad
17828
post-template-default,single,single-post,postid-17828,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode-theme-ver-10.1.1,wpb-js-composer js-comp-ver-5.5.5,vc_responsive

Don’t feed the troll: una historia sobre el primer protocolo de respuesta en RRSS

La utilidad de las guías de estilo y los protocolos de actuación y gestión de interacciones en las RRSS es ampliamente conocida por todos los profesionales del sector de los social media. Estos documentos sirven de guía y pautan las posibles respuestas en distintos escenarios que pueden plantearse en el día a día de las redes. ¿Pero cuál es el origen de este tipo de documentos? ¿A quién se le puede atribuir la autoría? ¿Quién se preguntó por primera vez si es posible contestarle a un troll sin provocar una crisis de marca y empresa?

Cierto es que puede parecer algo tan de sentido común que podríamos pensar que surgió de forma anónima, colectiva y progresivamente, a base de detectar y replicar buenas prácticas entre profesionales. Pero sí que se puede decir que hay unos pioneros a los que señalar.

Y es que el primer antecedente que existe en esta cuestión nos remonta a una época no tan lejana en la que todavía no existían las redes sociales, pero sí los blogs. La primera organización que recurrió al uso de un documento-guía para asesorar en los pasos a seguir al evaluar y gestionar una interacción en el entorno de los medios digitales fue la Oficina de Asuntos Públicos de la USAF (Fuerzas Aéreas de EEUU). Fue en una institución militar donde nació la idea de coordinar las estrategias de reacción ante referencias y menciones en los espacios participativos de sitios web, blogs, foros… Y no es de extrañar, ya que, si lo pensamos bien, se trata de una de las instituciones que más velan por el control de la imagen proyectada en la población.

A partir de ahí, el resto es historia: estamos ante lo que podríamos llamar una de las primeras reliquias de la era de Internet, que ha marcado el camino a seguir en multitud de modelos de actuación que han seguido su ejemplo o lo han adaptado a nuevas aplicaciones. El faro en la noche que ilumina los Community Managers del mundo cuando les asaltan las dudas más oscuras, la estampita que todo buen CM debería venerar y llevar siempre consigo, y sin la que los principios de atención al público y de la gestión de la imagen de muchas marcas, empresas, instituciones y negocios no serían prácticamente nada.